En una cacerola ponemos todos los ingredientes y los batimos con unas varillas. Ponemos la cacerola al fuego y dejamos cocer, removiendo siempre, hasta que hierva. Dejamos enfriar la crema completamente.
Cuando esté fría, la ponemos en la heladera y seguimos las instrucciones del fabricante. Si no tenemos heladera, ponemos la crema en el congelador y cuando esté completamente helada la trituramos con la ayuda de un robot de cocina.
Una vez triturado el helado, conviene ponerlo de nuevo en el congelador para que endurezca, por lo menos una hora. Si va a ser más tiempo tendremos que ir removiéndolo para evitar que se formen cristales de hielo y quede cremoso.