Precalentar el horno a 200ºC con calor arriba y abajo, y preparar un par de bandejas con papel sulfurizado. Procurar que la mantequilla esté en punto pomada, no derretida, y el huevo también a temperatura ambiente.
Batir la mantequilla con una batidora amasadora, o con varillas eléctricas, junto con el azúcar, la sal y la vainilla opcional, durante varios minutos hasta obtener una crema homogénea y esponjosa.
Incorporar el huevo, batir un poco más, y echar la harina. Batir a velocidad baja hasta incorporarla y tener una masa sin grumos. Si hiciera mucho calor y queremos estirarla, dejar enfriar en la nevera media hora, aunque no es necesario.
Llenar una manga pastelera con boquilla rizada con la masa, o estirar para dejar un grosor de 4 mm. También se pueden coger pelotitas de masa y formar bolitas aplastadas, discos o lo que nos apetezca.
Distribuir en las bandejas ligeramente separadas -no mucho- y hornear, una bandeja cada vez, hasta que empiecen a dorarse los bordes, unos 6-9 minutos, según tamaño. Esperar unos instantes fuera del horno antes de dejar enfriar sobre una rejilla.
