Para elaborarlo, muy importante que uséis un chocolate de repostería con un mínimo de 55% de cacao, ya que solo así conseguiréis ese intenso sabor que os recordará al relleno de un bombón. Es un postre que podéis hornear o bien si andáis justos de tiempo hacer en la olla exprés, de ambas maneras sale fantástico.
En un molde de 18 centímetros de diámetro, colocamos el azúcar con un poco de agua y ponemps en el fuego para hacer el caramelo, que debe quedar de un tono oscuro. Cuando el caramelo está listo,retiramos del fuego y se reparte por las paredes del molde inclinándolo con cuidado de no quemarse y girándolo. Luego se deja a un lado mientras se enfría. Mientras, en una olla pequeña derretimos el chocolate en la leche.
Luego en un recipiente echamos las yemas, la leche condensada, la leche con el chocolate y removemos hasta que todos los ingredientes estén bien mezclados. Una vez el caramelo se ha enfriado, vertemos la mezcla en el molde y lo ponemos a cocinar en baño de maría en el horno previamente precalentado a una temperatura de 180 grados centígrados, durante una hora o hasta que al introducir un palillo, éste salga limpio.
Cuando el quesillo está listo se deja enfriar, lo tapamos y dejamos en la nevera de un día para otro. Para desmoldarlo, con la ayuda de un cuchillo delgado depegamos los bordes del quesillo de las paredes del molde y le damos la vuelta sobre un plato que sea un poco hondo para evitar que el caramelo se derrame.
