Se puede servir como aperitivo, con unas galletas saladas de sésamo y Parmesano, o como plato principal acompañado de alguna guarnicion y convertiréis vuestros platos en una fiesta. Para que este tiradito de salmón marinado con sésamo nos salga de película, es importante usar buen producto y limpiar bien el salmón de espinas, pero más allá de estos dos requisitos el resto es coser y cantar.
Limpiamos bien el salmón de espinas. Mezclamos la sal y el azúcar y extendemos una fina capa en un recipiente rectangular en el que quepa el lomo de salmón entero. Colocamos el salmón encima (piel hacia abajo) y cubrimos con el resto de la sal y el azúcar. Cubrimos con papel film o de aluminio y dejamos marinar en la nevera durante 24 horas.
Transcurrido este tiempo, retiramos la capa de sal y azúcar de la marinada y la desechamos. Lavamos el lomo de salmón bajo un chorrito de agua fría para eliminar los restos. No queremos darle un baño, solo limpiarlo, así que en cuanto esté limpio lo retiramos, lo secamos con papel absorbente y lo colocamos sobre una tabla de cortar.
Con un cuchillo jamonero bien afilado, laminamos el salmón en lonchas finas y al bies. Las mantenemos todas juntas para que no se sequen al entrar en contacto con el aire. Las disponemos sobre una fuente alargada, formando un tiradito y reservamos mientras preparamos la salsa.
Exprimimos la naranja y la mezclamos con su ralladura. Rallamos un poco de la piel del limón y otro poco de jengibre y se lo añadimos. Las cantidades son al gusto. Por último añadimos la harissa, con prudencia pues pica mucho (yo puse la punta de un cuchillo), la salsa de soja, el aceite de sésamo y las semillas de sésamo. Regamos el salmón con la salsa y lo servimos inmediatamente.
Con qué acompañar el tiradito de salmón marinado con sésamo
No es necesaria una ocasión especial para disfrutar de este delicioso tiradito de salmón marinado con sésamo, pero una celebración familiar es una gran excusa para prepararlo y quedar bien con nuestros invitados. La combinación de sabores es maravillosa: cítrico por un lado, picante por otro, con el frescor que aporta el jengibre y el crujiente de las semillas de sésamo. Elegid una guarnición adecuada y tendréis un plato ganador en vuestra mesa.
