Picamos el chocolate a cuchillo en trozos irregulares y reservamos. En un recipiente hondo mezclamos la mantequilla con los dos tipos de azúcar y la esencia de vainilla. Añadimos la harina y el chocolate por tandas, mezclando bien antes de añadir más. Cuando tengamos una masa homogénea la dividimos por la mitad y formamos dos cilindros. Envolvemos en papel film y dejamos enfriar en la nevera un par de horas.
Pincelamos cada cilindro con huevo batido y cubrimos con el azúcar moreno que tenemos reservado. Cortamos en discos de un centímetro y colocamos sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal. Dejamos espacio entre ellas porque se expanden en el horno. Espolvoreamos cada galleta con un pellizco de escamas de sal y cocemos en el horno, precalentado a 180ºC, durante 12-14 minutos o hasta que los bordes comienzan a dorar.