Añadimos el arroz con otro pellizco de sal, subimos un poco el fuego y rehogamos un par de minutos sin parar de remover. Regamos con el vino y seguimos removiendo hasta que se evapore el alcohol. A continuación bajamos el fuego y empezamos a añadir el caldo caliente, poco a poco y a medida que lo absorba el arroz, removiendo constantemente.
El proceso es contrario al de los arroces secos españoles, en este caso queremos que el arroz suelte su almidón y, para ello, es necesario removerlo al tiempo que añadimos el caldo. A los 10 minutos añadimos también el queso emmental, el gruyère y el de cabra, rallados o en dados. En un par de minutos se habrán fundido y será el momento de añadir el gorgonzola.
Continuamos removiendo y añadiendo caldo hasta que el arroz esté en su punto, lo que suele llevar 15 minutos de cocción. Tiene que verse más líquido que seco. Apagamos el fuego, incorporamos el resto de la mantequilla, removemos bien y ajustamos el punto de sazón si fuera necesario. Dejamos reposar cinco minutos, con la tapadera puesta, y servimos de inmediato
